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El viento y la pintura

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Trabajo con luz natural, la luz de la mañana ilumina el estudio, por la tarde se acerca a los cuadros y se eleva sobre la superficie lisa y matérica.

Recuerdo pensar en la luz proyectada sobre las paredes blancas, había vuelto de Roma, estábamos en los noventa y vivía en el centro de Madrid en el mismo piso que había pintado la obra de los años ochenta. En un portal del edificio pegado a unas escaleras alquilé lo que había sido una carbonera, cada mañana entraba en la oscuridad, al encender la luz veía mis cuadros austeros y blancos que titulé pantallas. Me había alejado de lo físico de la pintura, pues teñía el lienzo con grises y blancos. Pasaron los años y mi trabajo fue evolucionando, unos cuadros me llevaron a otros, e incorporé poco a poco el color que discurría desde un borde como una amenaza, en algún caso llegó a dominar la luminosidad del lienzo.

Ya en Galicia, además de hacer otras cosas, en un año de aquellos comprendí que ese anhelo de buscar lo inmaterial o etéreo, el aire de la pintura, lo podía representar a través de la materia. Acerqué las formas como lo hace un zoom de una cámara fotográfica, me centré en la curiosidad de la contemplación que ejercité siempre hacia la naturaleza visible e invisible que a lo largo de los años coloreó mi mirada. El viento que hace extensas las nubes, la luz que transita hacia la noche sobre el mar, la isla sobre el horizonte transparente, el viento que levanta el blanco de las olas, las nubes en movimiento y la esfera donde encuentro los colores inauditos.

A partir de un proceso lento en el sillón de pensar comprobé que las pinturas se movían en la mirada e intensificaban sus tonos flotando en la retina. Algunas veces al entrar en el estudio parecían estar ensimismadas en sus asuntos ocultos, pero al contemplarlas, se encendían y se movían. Trabajé sobre el comportamiento del color en la mirada, viento de la pintura y tránsito,  abstracción, elevación, estudio sobre la luz y el color, vibración entre las capas.

Pintura que arrastra el viento de la brocha en el lienzo y dice:
Sigue, sigue, parece que vas bien.

 

Din Matamoro, 2026

Din Matamoro
Vigo, 1958

Din Matamoro es licenciado en Bellas Artes, en pintura y grabado calcográfico por la Universidad Complutense de Madrid. Participó en los Talleres de Arte Actual con Antonio Saura en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en las dos primeras Muestras de Arte Joven y en numerosas colectivas en los años ochenta, como Circulando en el Círculo de Bellas Artes, Punto, Periferias y Acta 88, entre otras. Obtuvo la Beca Colmeiro, fue becado por el comité conjunto Hispano Norteamericano con la beca Fullbright, Nueva York (1988-89), así como la beca de la Real Academia de Bellas Artes de España en Roma (1990-91), y la Beca Banesto. También obtuvo el segundo premio en la Bienal... leer más